lunes, 11 de agosto de 2014

Quizá esto que escriba lo haya por puro desahogo y no lo lea nadie nunca, o quizá sí.


Creo que lo que necesito ahora en mi vida no es un cambio radical, que de esos ya hay muchos. Creo que lo que necesito es probarlo todo, sentirlo, disfrutarlo, vivirlo. Necesito conocerlo todo, tengo sed de sabiduría. Quiero ver un anochecer desde un ático en pleno centro de la ciudad y amanecer junto a alguien en una montaña. Quiero querer, pero de verdad. Tener sexo rápido y lento, hacer el amor ( y que me lo hagan ) Quiero follar. Quiero sentir la necesidad de depender de alguien y que alguien dependa de mi. Sentir lo bueno y lo malo. Arriesgarme. Tirarme a la piscina con ropa y nadar desnuda. Quiero conocer el olor de las flores, el césped recién cortado, a gasolina, a lluvia. Quiero las tardes tristes, esas, las melancólicas, pero también las alegres, las felices.
Leer como medio es escapatoria hacia otro mundo, conocer libros, autores, quiero revivir los años veinte de mano de Scott Fizgerald y sentir el amor de Zelda, no sé. El cine y sus autores, sentir que se me cae una puta lágrima al revivir la vida de Frank McCourt. Las fotos y lo que trasmite una imagen por que a final vale más que mis palabras ¿no? O al menos eso dicen.
La juventud y los años locos, la vejez con sus arrugas y su experiencia. La fiesta, los cigarros a medias, los besos, las caricias, y los sueños, los susurros a media noche ( o en medio del cine ). las risas, las lágrimas y las lágrimas que se convierten en risas ( y viceversa ) Los sentimientos, los orgamos, el misterio y el silencio de saber que en el fondo, a lo largo de todo solo quedas tú, y por tu bien, que seas tú mismo.




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