jueves, 23 de octubre de 2014

SH.

Hoy he dibujado la nostalgia en un post-it y lo he pegado encima de tu mesa, ya sabes, para que te acuerdes de mi.

Me he mirado en el espejo y he visto mi propio reflejo, y, ¿lo peor? No me reconocía.
 ¿Quién es esa extraña que me sonríe? ¿Quién es esa de cabellos rojizos que me mira?
No la conozco.

Y lo rompo.
 Y con ellos, me rompo yo.

Pedazos de cristal que caen como puntas afiladas apuntando a mi corazón, al centro de mi ser, y chillo como un sonido en el vacío creando una reverberación de un grito ausente.
Ausente, como tú, que no estas. Te has ido detrás del humo que se emite tras cada calada de porro a las tres de la mañana cuando mirábamos por la ventana de nuestras casas para vernos.
Te has ido con cada canción alegre en una clase aburrida de matemáticas y, qué putada.
Ya no estás detrás de aquella cámara interna de ordenador a las seis de la mañana, los tres con cara de locos, pero no importaba. Los hoyuelos han desaparecido dejando tras de sí la foto en un marco de madera hueco, como yo.

Puto diciembre y puta tarde.

Benditos los días de verano tumbados al sol mientras el ambiente se embriagaba por humo de cigarros que no te ibas a fumar, pero ahí estaban, encendidos, consumiéndose, como el tiempo contigo.

Supongo que todo alguna vez se tiene que acabar pero ¿así? ¿Tan trágica y fatal es la puta existencia humana que no te da tiempo ni para despedidas? Vaya mierda, joder, vaya mierda.
Soy gilipollas, pude decirte algo y no lo hice. Recuerdo las noches sucesivas y también las mil anteriores. Supongo que no soy capaz de aceptar que te has ido y con ello parte de mi vida se ha ido contigo.

Juguemos, juguemos una vez más por favor, solo pido volver a catar en primera mano los recuerdos. Sentados los tres en aquellos bancos escribiendo estupideces con típex. De vez en cuando me gusta volver ¿sabes? No sé, recordarlo todo, me hace sentir viva aunque ya, bueno, ya estoy muerta, y me gusta.

Puto diciembre y puta tarde

Puto diciembre y puta tarde





miércoles, 22 de octubre de 2014

M.

Sécame.

Ven, vuelve a resucitarme de las cenizas de mi propia existencia lúgubre y tócame. tómame, fóllame.
Hazlo rápido y sin pensar que, para lentos, ya están los años, sin ti.
Vuela como un ave desde un abismo de inseguridades y vislumbra a tu alrededor.
¿Qué ves?

Oscuridad.

Vació infinito desde la otra punta del horizonte llano y lleno de frialdad y humedad.
Hielo. Agua en estado de congelación que quema y duele. Como tú.
Quizá este hablando de tristeza pero no, hablo del miedo, de la inquietud, del ser, hablo de mi, de mi misma y de mi misma contigo y conmigo. Con los dos.

Hablo de un suspiro en un parque a media noche, con el bostezo en forma de vapor mientras sale de tus labios como el hubo del cigarro que me estoy acabando.

Y sonrió, sonrió porque estas delante o sonrió por el vapor que se expande hacia la atmósfera a perderse para siempre,
 hasta repetir el ciclo,
como nosotros.

Hablo de ti y de mi, de un rencuentro entre las sombras de los recuerdos.

Supongo que no es fácil salir del infierno pero ¿acaso queremos salir de él? 




lunes, 13 de octubre de 2014

X.

Como cuando lo sabías pero te daba igual y al final explota, y te rompes.

Te rompes como el hielo que al principio corta y luego se deshace al calor de un fuego tan ardiente que quema, y abrasa. La verdad es que me lo esperaba, no puedo ni ser de piedra ni fingir que no me importa, porque lo hace.
¿Creéis en el destino? Yo no lo sé.
La verdad es que no sé nada, mi vida ahora es un caos, mi propia existencia vaga en un mundo lleno de alcohol y de esperanzas tan banales que me dan igual.
Quiero perderme por la calles de Madrid y salir de este sitio, de mi hogar. Quiero buscar mi propio lugar en el mundo o buscarme a mi misma en algún lugar del mundo. ¿Quién sabe? Pero me da pena, y rompo, me rompo en pedazos que se clavan en mi, pero no duele, no dolor físico.
Sonrió, a veces, y me cuestiono cualquier cosa. ¿Soy una planificación de mi propia existencia? ¿De mi vida? En realidad, todo esto que estoy escribiendo no tiene sentido alguno como yo.
Por cierto, he de decir que me gusta el invierno mucho más que el verano y el otoño supera con creces la primavera. Quizá es que soy fría como esa estación o quizá es que todo me gusta más en invierno, aunque, ¿Sabéis? Estoy harta de tanto quizás. 




sábado, 4 de octubre de 2014

Y aquí estoy otra vez, en frente de una estúpida página en blanco sin saber que coño escribir o cómo expresarlo, pero tengo que hacerlo, es la única forma.

No estás.

Y ya está, se acabó? Quizá.

¿No tenéis esa sensación de que solo confías al cien por cien en una persona? 

Una persona en todo el puto mundo (y mira que es grande) una persona que tiene el poder de destruirte pero confías en que no lo hará, y es cierto, no lo hace. Y sonríes cual idiota dándole la llave de tu interior para que pueda entrar a mirar cuando quiera mientras te tomas un café y un té de menta (aunque mejor de rosas) y ríes y lloras, aplaudes a la ignorancia y te asombras de cosas tan maravillosas como la vida, la vida misma. Pero todo acaba, aunque, me niego a creerlo. Y cuando termina se apaga la luz hasta romperse.
Sinceramente, lo que más te rompe es esa canción, la puta melodía que te recuerda que fue de verdad y ya no está, y si duele escucharla sola imagínate en directo, en concierto, mientras cae la lluvia y cada gota frágil te destroza como si te penetrara dentro de ti. Y lloras, y las gotas de tus lágrimas quedan camufladas con las de la lluvia pero están ahí como los recuerdos. Creo que nunca me volverá a conocer nadie en el fondo, nunca.

Hoy me he despertado melancólica o filósofa aún no lo sé. Últimamente no tengo claro ni como me llamo, no lo que quiero, lo que soy o lo que siento. Quiero vivir, eso seguro, pero no sé ni cómo, y lo más dificíl, con quién. Creo que nunca nadie me entendería, ni yo me entiendo.
Suena Russian Red en mi ordenador y llevarála misma canción en bucle unas veinte veces, ni lo sé, ni me importa.
Cómo me gustaría saber escribir bien y expresarlo todo. O mejor, como me gustaría saber lo que me pasa para poder expresarlo. Aunque solo sé que no estás y que te echo de menos.