miércoles, 3 de diciembre de 2014

M.

Por no venirme a ver no me viene ni la inspiración.
Y aquí estoy esperando a las musas que se están haciendo de rogar.
Putas musas. 
Pero qué hago hablando de musas si mi inspiración eres tú, y no estás.
Estarás dormido con esa cara que pones cuando sueñas conmigo.
Supongo que es la misma que pongo cuando pienso en ti.
¿Por qué esa taza de café caliente no llega?
Nada llega, ¿Os dais cuenta?
Que efímera es la vida, como este cigarro. 
Puto humo del tabaco. ¡Seguro que es eso lo que espanta a mis musas!
Debería dejar de fumar.
Debería dejar de drogarme.
Debería dejar de verte (y pensarte).
Y qué bien sale todo cuando no lo piensas.
En Valladolid también hay días bonitos si estás con gente bonita. 
Y qué bonito que eres. Del norte .
Y cuánto te echo de menos.
Las noches son un poco mejor desde que te has ido. 
Pero qué mentirosa soy. 
Y qué bonito es escribir sin pensar en nada más que escribir.
O escribirte.
O tomar té y tomarte.
Qué largas son las noches sin llamarte, pero ya es tarde.
Supongo que ya estarás dormido
 y con suerte,
 pensando en mi.  

Hoy es tres y creo que ni te has dado cuenta.

Ha salido el sol por la ventana para ponerse encima de mi y señalarme con esos ojos acusadores que aumentan en mi el grado de culpabilidad porque es hoy y aquí estamos, como si nada, como si todo se hubiera perdido.
Voy a empezar contando la historia desde el principio y ya sabes, no te contaré nada que no te haya dicho antes.
Supongo que un suspiro a media noche no va a paliar nada, solo me recordará que te echo de menos y que pasas de mi culo y yo me muero por ver tu culo pasar.
He intentado pasar página pero siempre me quedo anclada en el punto y seguido que hay detrás de tu sonrisa.

Que hoy es tres. 

Me balanceo en la cornisa mientras observo desde arriba la noche, con el corazón en un puño y el puño en la pared de mi cuarto donde dejo marcados los nudillos y de paso, los recuerdos, ya sabes, para que no se pierdan.
Y eso te cuento. Que no te cuento nada como siempre.

Que hoy es tres.
Y que te quiero.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Todas las poetas estaban muertas
entre sus labios desvirgadas
Sus pupilas apagadas
tan puras y putas,
como ellas.

Dicen que quien más tiene es quien menos necesita y aquí estoy yo, que tengo todo menos lo que quiero, a ti.
Idiotas románticos encaprichados con la conquista del querer mal y pronto y yo, formando parte de ellos.
'Encoñamientos' de una noche tras la barra de un bar, o tras noches en un banco de hielo y con corazón de madera.
Subidas a los tacones parece que casi podemos alcanzar la luna sin darnos cuenta de que esta siempre será la que nos coma a nosotras.
Ingenuas amantes de la noche.

 Creen que por ellas dan un mundo y es el mundo, quien las da por culo a ellas. 

Caminan silenciosas y descalzas por el suelo húmedo de las calles de Madrid, con la cabizbaja cabeza y alta conciencia de saber, que simplemente caerán en un bolso lleno más, otra pieza de estantería con la que el polvo se irá acumulando -al echarlos, claro- y suspiran, mirándose las medias con carreras que no tendrán en el amor y las lágrimas, provenientes de sus lagrimales muertos como sus pupilas, sollozan un abrazo amigo pero obteniendo solo lo que cada puta puede, un frió inmenso que las hiela los huesos y hace hervir su sangre fría como el hielo de diciembre, como el banco, en el que algún día comenzaron a soñar la vida, que jamás tendrían. 




domingo, 2 de noviembre de 2014

Son largas y lúgubres las noches hasta perder la inconsciencia más absoluta de nosotros mismos, perdidas en la embriagadora fragancia de alcohol barato en vasos de plástico y cigarros mal consumidos por el humo de la soledad.
Como un barco en la bahía de un horizonte perdido sin dirección.
Mi profesor de química siempre citaba a Calderón diciendo 'Ay ésta vida, ésta vida es una barca'. Y tenía razón.

Sin rumbo fijo, sin dirección.

Hoy es uno de esos domingo de mierda en los que estas en casa con el pijama tirada en el sofá en los que ni un huracán podría levantarte, y no lo hace. En el caso de que algo pudiera hacer que tuviera un mínimo de sentido esta vida sería que él me lo diera, pero no lo hace, porque ya nadie lo hace, ni yo misma.
Es noviembre, y con él viene el mal tiempo, aunque en mi interior lleva desde agosto. Agosto.
Es como cuando una vela se apaga, primero llama intensa, roja, fuerte.  
Después, se consume, aunque -idiota de ti- piensas que nunca pasará, ay, ignorante. Y se queda, como se quedan todas las cosas que explotaron y expandieron su destello hasta reventar, quemadas. Con un fino palo negro que mancha, como mi corazón, y quema, si, aún lo hace, pero irá desapareciendo poco a poco y será arrastrado por el viento como la colilla de los cigarros que se consumen por la soledad.

Qué triste
Qué melancólico.
Qué inoportuno.
Qué silencioso.

Un bostezo en la nocturnidad, un sollozo perdido en la bala de la pistola que guardo en mi cajón con lo condones que ya no usaremos.
Mi móvil esta tirado debajo de la cama con la esperanza de que no me moleste nadie o que venga alguien para decirme que me va a reorganizar la vida, o los sentimientos, que no sé que es mejor.
Es otoño y las hojas caen de los arboles hasta volverse frías y rígidas en el suelo, esperando, como aquel que espera en la parada del bus un día de lluvia, a que alguien termine de pisarlas para romperse en mil pedazos que acabarán desapareciendo llevados por el viento.

Como yo.





M.

Ojalá te olvidara.

Y es porque nos conocimos en el momento perfecto para que tu cambiaras mi vida y yo la tuya y nos moldeáramos el uno al otro para hacernos complementarios
Perfecto para nosotros juntos, horrible por separado y para los demás, cada cerradura tiene su llave y nadie puede entrar con otra.

Podrás hacerme daño pero jamás dejaré de quererte siempre estarás en mi y sabes que, retiro lo dicho, por nada del mundo desearía olvidarte y volver a conocerte
Porque por nada del mundo querría olvidar todo este tiempo, solo desearía revivirlo segundo a segundo

Por eso, prefiero perderte ahora para encontrarte después
que tenerte para acabar perdiéndote y no encontrarte jamás. 

jueves, 23 de octubre de 2014

SH.

Hoy he dibujado la nostalgia en un post-it y lo he pegado encima de tu mesa, ya sabes, para que te acuerdes de mi.

Me he mirado en el espejo y he visto mi propio reflejo, y, ¿lo peor? No me reconocía.
 ¿Quién es esa extraña que me sonríe? ¿Quién es esa de cabellos rojizos que me mira?
No la conozco.

Y lo rompo.
 Y con ellos, me rompo yo.

Pedazos de cristal que caen como puntas afiladas apuntando a mi corazón, al centro de mi ser, y chillo como un sonido en el vacío creando una reverberación de un grito ausente.
Ausente, como tú, que no estas. Te has ido detrás del humo que se emite tras cada calada de porro a las tres de la mañana cuando mirábamos por la ventana de nuestras casas para vernos.
Te has ido con cada canción alegre en una clase aburrida de matemáticas y, qué putada.
Ya no estás detrás de aquella cámara interna de ordenador a las seis de la mañana, los tres con cara de locos, pero no importaba. Los hoyuelos han desaparecido dejando tras de sí la foto en un marco de madera hueco, como yo.

Puto diciembre y puta tarde.

Benditos los días de verano tumbados al sol mientras el ambiente se embriagaba por humo de cigarros que no te ibas a fumar, pero ahí estaban, encendidos, consumiéndose, como el tiempo contigo.

Supongo que todo alguna vez se tiene que acabar pero ¿así? ¿Tan trágica y fatal es la puta existencia humana que no te da tiempo ni para despedidas? Vaya mierda, joder, vaya mierda.
Soy gilipollas, pude decirte algo y no lo hice. Recuerdo las noches sucesivas y también las mil anteriores. Supongo que no soy capaz de aceptar que te has ido y con ello parte de mi vida se ha ido contigo.

Juguemos, juguemos una vez más por favor, solo pido volver a catar en primera mano los recuerdos. Sentados los tres en aquellos bancos escribiendo estupideces con típex. De vez en cuando me gusta volver ¿sabes? No sé, recordarlo todo, me hace sentir viva aunque ya, bueno, ya estoy muerta, y me gusta.

Puto diciembre y puta tarde

Puto diciembre y puta tarde





miércoles, 22 de octubre de 2014

M.

Sécame.

Ven, vuelve a resucitarme de las cenizas de mi propia existencia lúgubre y tócame. tómame, fóllame.
Hazlo rápido y sin pensar que, para lentos, ya están los años, sin ti.
Vuela como un ave desde un abismo de inseguridades y vislumbra a tu alrededor.
¿Qué ves?

Oscuridad.

Vació infinito desde la otra punta del horizonte llano y lleno de frialdad y humedad.
Hielo. Agua en estado de congelación que quema y duele. Como tú.
Quizá este hablando de tristeza pero no, hablo del miedo, de la inquietud, del ser, hablo de mi, de mi misma y de mi misma contigo y conmigo. Con los dos.

Hablo de un suspiro en un parque a media noche, con el bostezo en forma de vapor mientras sale de tus labios como el hubo del cigarro que me estoy acabando.

Y sonrió, sonrió porque estas delante o sonrió por el vapor que se expande hacia la atmósfera a perderse para siempre,
 hasta repetir el ciclo,
como nosotros.

Hablo de ti y de mi, de un rencuentro entre las sombras de los recuerdos.

Supongo que no es fácil salir del infierno pero ¿acaso queremos salir de él? 




lunes, 13 de octubre de 2014

X.

Como cuando lo sabías pero te daba igual y al final explota, y te rompes.

Te rompes como el hielo que al principio corta y luego se deshace al calor de un fuego tan ardiente que quema, y abrasa. La verdad es que me lo esperaba, no puedo ni ser de piedra ni fingir que no me importa, porque lo hace.
¿Creéis en el destino? Yo no lo sé.
La verdad es que no sé nada, mi vida ahora es un caos, mi propia existencia vaga en un mundo lleno de alcohol y de esperanzas tan banales que me dan igual.
Quiero perderme por la calles de Madrid y salir de este sitio, de mi hogar. Quiero buscar mi propio lugar en el mundo o buscarme a mi misma en algún lugar del mundo. ¿Quién sabe? Pero me da pena, y rompo, me rompo en pedazos que se clavan en mi, pero no duele, no dolor físico.
Sonrió, a veces, y me cuestiono cualquier cosa. ¿Soy una planificación de mi propia existencia? ¿De mi vida? En realidad, todo esto que estoy escribiendo no tiene sentido alguno como yo.
Por cierto, he de decir que me gusta el invierno mucho más que el verano y el otoño supera con creces la primavera. Quizá es que soy fría como esa estación o quizá es que todo me gusta más en invierno, aunque, ¿Sabéis? Estoy harta de tanto quizás. 




sábado, 4 de octubre de 2014

Y aquí estoy otra vez, en frente de una estúpida página en blanco sin saber que coño escribir o cómo expresarlo, pero tengo que hacerlo, es la única forma.

No estás.

Y ya está, se acabó? Quizá.

¿No tenéis esa sensación de que solo confías al cien por cien en una persona? 

Una persona en todo el puto mundo (y mira que es grande) una persona que tiene el poder de destruirte pero confías en que no lo hará, y es cierto, no lo hace. Y sonríes cual idiota dándole la llave de tu interior para que pueda entrar a mirar cuando quiera mientras te tomas un café y un té de menta (aunque mejor de rosas) y ríes y lloras, aplaudes a la ignorancia y te asombras de cosas tan maravillosas como la vida, la vida misma. Pero todo acaba, aunque, me niego a creerlo. Y cuando termina se apaga la luz hasta romperse.
Sinceramente, lo que más te rompe es esa canción, la puta melodía que te recuerda que fue de verdad y ya no está, y si duele escucharla sola imagínate en directo, en concierto, mientras cae la lluvia y cada gota frágil te destroza como si te penetrara dentro de ti. Y lloras, y las gotas de tus lágrimas quedan camufladas con las de la lluvia pero están ahí como los recuerdos. Creo que nunca me volverá a conocer nadie en el fondo, nunca.

Hoy me he despertado melancólica o filósofa aún no lo sé. Últimamente no tengo claro ni como me llamo, no lo que quiero, lo que soy o lo que siento. Quiero vivir, eso seguro, pero no sé ni cómo, y lo más dificíl, con quién. Creo que nunca nadie me entendería, ni yo me entiendo.
Suena Russian Red en mi ordenador y llevarála misma canción en bucle unas veinte veces, ni lo sé, ni me importa.
Cómo me gustaría saber escribir bien y expresarlo todo. O mejor, como me gustaría saber lo que me pasa para poder expresarlo. Aunque solo sé que no estás y que te echo de menos.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Dije que nunca me enamoraría y mírame perdiendo el culo por su sonrisa y las bragas cuando me mira.

¿Qué coño es eso del amor?

Esa mierda donde todo es maravilloso, ese puto sentimiento donde todo es perfecto ¡Y una mierda! Amor es sentir que se te desgarra el corazón, es ver su culo pasar delante tuyo desnudo y morderlo, es beber sin saciarte, es acariciar esos los mismos lunares de su espalda por donde ya han pasado tus dedos mil veces (y los de otras). Es morder su labio inferior y su lengua. Poesía es cuando se viste con los vaqueros rotos y esa camiseta vieja de los Rolling, pero lo es más aún cuando se lo quita. Y, oh por Dios, follarlo, eso si que es amor, y hacerlo mientras suena la música eso si que vuelve a ser poesía.
Pero cuando se va, ¡Joder cuando se va! Eso si que es el vacío absoluto, sin su risa, su puta sonrisa.
Sin los buenos días por la mañana y el desayuno en la cama, sin verle mover el culo en calzoncillos por el puto pasillo del piso.
Y créeme, corazón, cuando te dijo que un tío en calzoncillos es lo más sexy del mundo.
Supongo que de eso se compone la vida, de enamorarse y sentir y que te sientan. Es tocar la luna con la punta de los dedos y mirar desde allí la tierra para reírte de los pobres infelices de abajo mientras te pierdes en la sábanas de su cama.

lunes, 11 de agosto de 2014

Quizá esto que escriba lo haya por puro desahogo y no lo lea nadie nunca, o quizá sí.


Creo que lo que necesito ahora en mi vida no es un cambio radical, que de esos ya hay muchos. Creo que lo que necesito es probarlo todo, sentirlo, disfrutarlo, vivirlo. Necesito conocerlo todo, tengo sed de sabiduría. Quiero ver un anochecer desde un ático en pleno centro de la ciudad y amanecer junto a alguien en una montaña. Quiero querer, pero de verdad. Tener sexo rápido y lento, hacer el amor ( y que me lo hagan ) Quiero follar. Quiero sentir la necesidad de depender de alguien y que alguien dependa de mi. Sentir lo bueno y lo malo. Arriesgarme. Tirarme a la piscina con ropa y nadar desnuda. Quiero conocer el olor de las flores, el césped recién cortado, a gasolina, a lluvia. Quiero las tardes tristes, esas, las melancólicas, pero también las alegres, las felices.
Leer como medio es escapatoria hacia otro mundo, conocer libros, autores, quiero revivir los años veinte de mano de Scott Fizgerald y sentir el amor de Zelda, no sé. El cine y sus autores, sentir que se me cae una puta lágrima al revivir la vida de Frank McCourt. Las fotos y lo que trasmite una imagen por que a final vale más que mis palabras ¿no? O al menos eso dicen.
La juventud y los años locos, la vejez con sus arrugas y su experiencia. La fiesta, los cigarros a medias, los besos, las caricias, y los sueños, los susurros a media noche ( o en medio del cine ). las risas, las lágrimas y las lágrimas que se convierten en risas ( y viceversa ) Los sentimientos, los orgamos, el misterio y el silencio de saber que en el fondo, a lo largo de todo solo quedas tú, y por tu bien, que seas tú mismo.