Hoy es tres y creo que ni te has dado cuenta.
Ha salido el sol por la ventana para ponerse encima de mi y señalarme con esos ojos acusadores que aumentan en mi el grado de culpabilidad porque es hoy y aquí estamos, como si nada, como si todo se hubiera perdido.
Voy a empezar contando la historia desde el principio y ya sabes, no te contaré nada que no te haya dicho antes.
Supongo que un suspiro a media noche no va a paliar nada, solo me recordará que te echo de menos y que pasas de mi culo y yo me muero por ver tu culo pasar.
He intentado pasar página pero siempre me quedo anclada en el punto y seguido que hay detrás de tu sonrisa.
Que hoy es tres.
Me balanceo en la cornisa mientras observo desde arriba la noche, con el corazón en un puño y el puño en la pared de mi cuarto donde dejo marcados los nudillos y de paso, los recuerdos, ya sabes, para que no se pierdan.
Y eso te cuento. Que no te cuento nada como siempre.
Que hoy es tres.
Y que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario